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DESHIDRATA TU PROPIA COMIDA

Ralph Lines

2020-07-02

Deshidratar es una de las maneras más sanas y suaves de preparar los alimentos sin recurrir a las temperaturas altas –por debajo de los 47 ºC– y por tanto sin destruir enzimas y vitaminas.

Según los seguidores de la dieta crudivegana, el 70% de los alimentos deben consumirse crudos o "cocinados" de esta manera. También sirve para conservar todo tipo de productos de temporada, especialmente frutas, hortalizas y plantas aromáticas, de manera que se puedan consumir el resto del año.

En los alimentos desecados los nutrientes se concentran, por lo que se convierten en supernutritivos. Son ideales para picar entre comidas o para llevarlos de excursión y recuperar energías.

Seguramente te has dado cuenta de que los alimentos deshidratados son especialmente caros. La buena noticia es que los puedes elaborar tú en casa. Existen deshidratadores domésticos que funcionan con electricidad y que si los utilizas con frecuencia se amortizan rápidamente, pero es cierto que no son baratos.

Para preparar pequeñas cantidades de alimentos o hacerlo de vez en cuanto te puedes arreglar con un electrodoméstico que ya tienes en casa: el horno. Los hornos convencionales no vienen preparados para mantenerse a la temperatura adecuada para la deshidratación suave, que se sitúa en torno a los 40ºC, pero es posible conseguir esta temperatura con algunos trucos. Seguramente la primera cifra del termostato de tu horno es superior a 40 o 50 ºC. Para controlar que la temperatura se encuentre constantemente por debajo necesitas un termómetro de cocina (se encuentran por 5-10 euros) que pondrás dentro del horno y observarás desde fuera. Para controlar la temperatura solo tienes que poner el termostato al mínimo y cuando llegue a los 45 grados, introducir las bandejas con los alimentos y dejar la puerta entreabierta. Puedes evitar que la puerta se cierre con una cuchara de palo.